Dia 11/03/2018

Palmas y pitos para la secretaria de Estado

En un acto celebrado el pasado 26 de febrero Matilde Asián se quitó de encima el complejo que la mayor parte de nuestros políticos y periodistas tienen con Francia y señaló, con razón, que España ya se sitúa delante de nuestro vecino por mayores ingresos y pernoctaciones. Hace veinte años de eso, pero al menos ya significa que ya nos hemos enterado. Recordemos que con unos quinientos millones de pernoctaciones, España es el primer país europeo en este campo. Si contamos solo las de extranjeros, un sesenta y cinco por ciento del total, España tiene cerca de un treinta por ciento más que Italia, su inmediato seguidor y cerca del doble de Francia -según los datos de STATS, las estadísticas de la Unión Europea.-



En cuanto a los ingresos por turismo extranjero, los de España fueron en 2017 de algo más de sesenta millardos y los de Francia de unos cincuenta, una clara diferencia.



Aplausos también por empezar a resolver el increíble caso del Palacio de Congresos de Madrid, situado en La Castellana, cerrado desde hace seis años y al que su incompetente antecesora no se atrevió a enfrentarse impidiendo la captación de importantes eventos en la capital durante ese tiempo.



Pitos por el vicio, común a los políticos, de soltar cifras al buen tuntún si creen que son positivas. En esa misma intervención afirmó que los ingresos de España por turismo eran de ochenta millardos por cuarenta y dos de Francia, confundiendo una vez más gastos con ingresos en el caso español y reduciendo el resultado francés en un veinte por ciento. Las cifras reales son las indicadas en el segundo párrafo.



Pitos también por adentrarse en terreno pantanoso al afirmar ese dia 26 que “los países con una oferta de sol y playa como Turquía no son una competencia directa con España. Los destinos españoles buscan atraer otro tipo de turismo más allá de los turistas que van unos días a un resort en la costa”.



Algunos destinos como Madrid y los demás del interior buscaran sin duda ese otro tipo de turismo, pero los que reciben al ochenta por ciento de nuestros turistas se encuentran precisamente en la costa y tienen claro los motivos por los que nos visitan. Si dejamos de atraer a esos turistas el sistema se hunde.



Y sí, Turquía es una competencia directa, incluso la más directa. Una planta hotelera en la costa reciente y de alta calidad con amplios espacios entre los edificios y las playas que puede llegar a ser muy atractiva para las familias alemanas y británicas en el espacio del todo incluido. A ello hay que sumar los precios competitivos y las posibilidades de jugar con ellos al no estar en el euro. Si perdemos cuota de mercado en el mercado de las familias los efectos serán graves. Una familia de cuatro miembros que pasa quince días en España genera sesenta pernoctaciones en un solo acto de compra. Imagínense lo que ocurriría si un millón de familias europeas decidieran ir a otro lugar el próximo año.



Además, Turquía no es solo una oferta de sol y playa. Estambul, tras la caída de 2016 recibió el pasado año más de diez millones de turistas extranjeros, por encima de cualquier ciudad española y la oferta de productos culturales para el turismo es inmensa, de Éfeso a Troya en la costa y con numerosos destinos en Anatolia en el interior. Tiene además la peculiaridad de ofrecer multitud de posibilidades de excursiones culturales para visitar magnificas ruinas en las proximidades de los centros turísticos del Egeo como Bodrun Antalyao Izmir. Por supuesto, la temporada en la costa es más corta que en el Mediterráneo español y Canarias y muchos europeos se muestran inseguros por varios motivos, pero competencia es y seria.

Tanto la secretaria de Estado como el director de Turespaña están más cualificados para los cargos que ocupan que sus antecesores inmediatos, pero deben demostrarlo cada día. Por ello, es necesario que en sus intervenciones públicas consigan que los aplausos superen a los pitos.

Patrocina: KEviajes.es
VOLVER